Pan rápido y fácil

Para realizar un buen pan se necesita tiempo. Panaderos profesionales distinguen hasta 10 fases para la preparación de una hogaza, con varias horas de fermentación y levado. ¿Significa eso que si no lo hemos planificado no vamos a poder elaborar un rico pan? ¿Y cuál es la alternativa? ¿Bajar a comprar esa barra industrializada en la tienda más próxima? Aquí te propongo un pan rápido y fácil. No sigue el ritual que debiéramos seguir (que no se echen las manos a la cabeza los panaderos más estrictos) pero con pequeños “trucos” conseguimos tener un pan estupendo que supera con creces muchos de los que nos ofrecen en los comercios. Dejemos las recetas más perfeccionistas para cuando tengamos más tiempo, ahora estamos hablando de hacer trampas.

 Pan fácil y rápido

 

350 g de harina panadera (200 W)
50 g de harina de centeno (mejor si es integral)
270 g de agua
4 g de levadura seca de panadería (aproximadamente 1 cucharadita) y un poco más
8 g de sal (aproximadamente 1 cucharadita colmada)
20 g de mantequilla

1 cucharada sopera de lino
1 cucharada sopera de sésamo
1 cucharada sopera de semillas de amapola
2 cucharadas soperas de pipas de girasol

Si te has dado cuenta de que vas a querer hacer pan más tarde, puedes preparar un prefermento antes. Esto le va a dar sabor. Es el primer truco. Probablemente no tengamos tiempo de hacerlo las 12 ó 16 horas antes que debiéramos (estamos suponiendo que se nos ha ocurrido hacer pan con menos tiempo) pero todo lo que podamos darle de reposo, por poco que sea, beneficiará el resultado. Si no has sido tan previsor, sáltate este paso. Consiste en coger 50 g de la harina y mezclarlos con 50 g del agua y una pizca de levadura (como un 1/4 de cucharadita aproximadamente). Dale vueltas con una cuchara hasta conseguir una papilla homogénea. Tápalo con un film transparente o bien mételo en un contenedor de plástico con tapa, y déjalo a temperatura ambiente. ¡Que duerma! Si le dejamos el tiempo suficiente observaremos “burbujitas” en la superficie. Estupendo, esto funciona.

Preparamos la masa. Para ello mezclamos las harinas con el agua, la sal y la levadura. Si has preparado el prefermento, añádelo también. Y amásalo. Trabájalo a mano o con la ayuda de una máquina. (Un buen método consiste en intercalar reposos de 10 minutos por cada 3 minutos de amasado. Tras cada reposo observarás cómo la masa ha evolucionado ella solita, sin esfuerzo por tu parte.) Cuando hayas conseguido una masa más o menos compacta incorpora las semillas. Éstas van a absorber parte de la humedad de la masa, por lo que te facilitarán el amasado. Por último coge la mantequilla, que ha de estar fría, y golpéala con un rodillo, para que quede maleable (como plastilina). Divídela en unos 4 trozos y vete incorporándolos de uno en uno en la masa. No añadas el siguiente trozo hasta que no haya sido absorbido completamente el anterior.

La masa debemos trabajarla hasta conseguir la prueba de la ventana, que puedes consultarlo en la sección de técnicas.
Y ahora deberíamos dejarle un tiempo de levado, pero como no lo tenemos, vamos a saltárnoslo y darle la forma final directamente. (Desde luego que si lo tienes, dos horitas de reposo a temperatura ambiente, en un bol engrasado con aceite y tapado con un film le vendría de perlas. Luego procede como se indica). Enharina la superficie de una mesa ligeramente y vuelca la masa. Estírala con las manos en un cuadrado y dale forma de pan de molde, como puedes ver en la sección de técnicas. Cúbrelo con un plástico y déjalo levar hasta que doble su tamaño. Puede llevarle unas dos horas, dependerá de la temperatura ambiente. (Si hace demasiado frío puedes templar el horno a unos 25 ó 30 grados y una vez apagado, meter el molde en él hasta que suba).

Cuando veas que le queda poco para terminar de subir enciende el horno (saca el molde antes si lo has dejado levar ahí dentro) y caliéntalo a 170º. Utiliza el aire caliente, si tienes esa opción. Con una cuchilla practica una incisión a lo largo de la superficie del pan y mételo en el horno. Estará cocido en unos 30 ó 40 minutos. Puedes verlo golpeando la base del pan, que deberá sonar a hueco.
Desmóldalo y déjalo enfriar sobre una rejilla.

 

NOTAS:

  • Este prefermento se llama poolish, porque tiene la misma cantidad de agua que de harina. Es muy cómodo ya que no requiere que te manches las manos para prepararlo, al hacerlo con una cuchara, y te permite hacerlo rápidamente.
  • Por supuesto que puedes variar el tipo y la cantidad de semillas que añadas. Ésta es solo una propuesta. Prueba también con pipas de calabaza o bien con trocitos de nueces.
  • El truco de este pan consiste en que la falta de sabor por la elaboración con prisas la vamos a paliar, en la medida de lo posible, con las semillas, la mantequilla y si es posible el prefermento.
  • Este pan no lleva más que una levada. El objetivo de formar el pan después de un primer levado es conseguir que el gas que ha quedado atrapado en nuestra masa en el proceso de fermentación se distribuya de forma uniforme. Sin embargo en esta receta no le damos esa oportunidad. No nos importa porque no es un pan para perfeccionistas.

 Pan fácil y rápido